La Aniquilación de la Democracia
Añadida el 09/06/2015

Transparencia, transparencia, aumentarla, consolidarla, hacerla para todas las instancias estatales,  urgencia en aclarar por fin cuál es la situación de los dineros y los poderes. Este es el argumento que venimos escuchando como forma de salvar la moralidad de los que votamos en su día.

Pero es esplendoroso y cómodo hablar de transparencia para no hablar de apertura democrática a la ciudadanía porque las cosas señores míos, han cambiado. Se intenta poner parches a trochemoche, porque sería duro y se expresa como improcedente y absurdo tener que ceder poder y compartirlo con otros que no lo aprecian, porque, huelga decir que el poder vale para hacer cualquier país a medida de expectativas, al fin, hacer ganchillo de Estado.

Será la Gran Crisis Española que hemos sufrido que ha cambiado hábitos de consumo y la forma en la que entendemos la vida, o será que vivimos en una sociedad conectada en la que cada uno es un medio de comunicación en potencia porque existe un vehículo de información que ha incrementado y fortalecido el sentido comunitario dentro y fuera de ella, Internet. Ahora, gracias a él, hemos aumentado nuestro conocimiento y estrategias, tenemos capacidad para producir sin mediación cultura y opinión, comentar, debatir, increpar, reprochar, e informar como reportero de calle o accidentado en el lugar adecuado; o será que ahora ya no importa tanto los dineros sino algo mucho más valioso, el deseo del desarrollo del individuo como participe de la sociedad. Si señores, la información nos ha hecho fuertes a unos, y más débiles a otros y no es de extrañar que los poderes y los medios hayan dejado de ser tan convincentes.

La querida democracia nació para ser perfeccionada en la medida que nuestra historia lo iba haciendo. Ahora, considerando que nos encontramos en una nueva Era, la Tecnificada, que para bien y para mal nos ha transformado, debieran habilitarse estrategias para que el individuo se representara a sí mismo, donde crear puntos de diálogo y decisión, puentes coordinados entre representantes y representados, porque ahora señores, existen posibilidades para que así sea. La representación sin condición para cuatro años, no deja de ser una excusa que prolonga una democracia ya aniquilada por los poderes, los intereses y nuestra propia historia. La democracia debiera corresponder a un diálogo continuo de intereses, y no una representación con elección condicionada por programas.

Repensar la democracia es hablar de postdemocracia, que no de revocación de la representatividad, sino de una participación real del individuo en la acción de decidir continuamente y conjuntamente sobre las normativas sociales que planifican aquellos que nos representan, de una nueva sociedad que teje de manera pactada sus intereses y sus ejes de poder, porque sin ella, señores míos, no existirá como suele ocurrir en nuestra historia, una relación biunívoca entre cambio social y cambio político.

Para ello se precisa un cambio de perspectiva en la política,  en la educación incidiendo en lo social, más  información objetiva y menos crítica gratuita porque si nuestro poder ha cambiado y nuestras pretensiones también, debemos esforzarnos en conseguir entre todos un nuevo statu quo más deliberativo, pactado, armónico y respetuoso. Sería de buen agrado dar la bienvenida a la postdemocracia que haría realidad la voz de todos, porque señores míos, esta Era es la Era del individuo tecnificado y poderoso, y quien no quiera dar cuenta de ello estará desgastado, como nuestra democracia.

Demos vida a una tecno-democracia, que no debiera ser considerada como una democracia tecnificada, o del gobierno de los técnicos, sino una que promete por el uso de la otra acepción de la tékhnē griega, la de “arte”, que se nos había olvidado. Necesitamos más arte, más mezcolanza de pensares, más pacto y más objetivos humanos, y un retorno de aquel antiguo senado que discutía en la calle, porque entendía que era la forma más natural de construir el bien común, afianzar los valores de la “comunidad”, que originariamente significaba “lo que cambia conjuntamente”. Esperamos cambios.

Margarita Rodríguez Ibáñez

Presidenta de la Asociación sin ánimo de lucro DEMETRA, que ha proporcionado a la sociedad civil una herramienta que promueve la democracia continua en España,  www.votando.es

 


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